El último concierto

el último conciertopor Javier Guillén.

Hace unos meses se estrenó en el cine El Último Concierto, una película más en las que se toma la música clásica como telón de fondo aprovechando el tirón de otras bastante recientes como El concierto, Nannerl, La Hermana de Mozart o Cisne Negro.

En este caso la trama gira en torno a los problemas a los que tiene que enfrentarse un cuarteto de cuerda de fama internacional que se desencadenan cuando se le diagnostica párkinson a uno de los miembros antes de los ensayos de su nuevo recital.

A partir de aquí aflora la crisis de pareja de otros dos miembros del conjunto (un matrimonio más inestable de lo que todo el mundo creía) mientras el que queda se enamora de la jovencísima hija de los dos anteriores debido, quizá, a una crisis de la mediana edad que no ha llegado a asumir del todo.

Como hilo conductor de todo esto se usa uno de los últimos cuartetos de cuerda de Beethoven, la op. 131, una obra extenuante que utiliza la tensión como recurso dramático (no hay descanso entre movimientos) y que refleja cuán torturada estaba el alma del compositor en aquella época de su vida y hasta qué punto se sienten presionados y cansados los personajes de la película después de tantísimos años de gira.

En general el drama es más o menos correcto, entretenido al menos pero se recurre a algunos tópicos o estereotipos de receta de drama de “calidad”: intelectuales que fascinan a jovencitas al estilo Woody Allen, enfermedades degenerativas que irrumpen en la trama para buscar la lágrima fácil…

No aporta mucho sobre todo si alguien va a verla pensando que se le va a sacar más jugo al subterfugio de hablar de esta obra de Beethoven en concreto como hicieron en su momento Bresson con Schubert o Visconti con Mahler (acúdase, al respecto, a las películas Al Azar Baltasar y Muerte en Venecia respectivamente).

Lo más original e interesante de todo es el hecho de haber tomado un momento de crisis de un grupo de música clásica de fama mundial de la misma manera que se hace con los músicos de rock o de pop como en el caso de Los Commitments o el documental de Metallica Some Kind of Monster.

Así y todo, ¿la recomendaría? Bueno, para pasar el rato o verla en la tele no está mal, es entretenida y punto y además se escuchan fragmentos de Beethoven que siempre apetece.

Como alternativa yo optaría por la película francesa Un corazón en invierno protagonizada por la gran Emmanuelle Béart en la que se presenta un triángulo amoroso tortuoso mientras suena incesantemente el trío para piano de Ravel de fondo. Mucho mejor.

 

2 thoughts on “El último concierto

  1. Mira que estuve a punto de ir a verla al cine, ¿eh? Pero pensé que sería un poco como dices: al tópica, buscando la lágrima fácil en vez de encontrarla en las profundidades del cuarteto de Beethoven. Y con la tontería aún no la he visto, así que me la apunto para algún rato de estos de domingo-mantaypeli. ¡Gracias por todas las recomendaciones que haces, Javier! Apuntadas quedan.

    Sobre el contenido, me ha recordado a un libro de Haruki Murakami que leí hace un par de años. Un libro de Murakami, no, el único. En “Kafka en la orilla”, toda la trama de uno de los personajes principales se hace bajo otra obra de cámara de Beethoven (perdonad, no me acuerdo de cuál era). Puede que tuviera que ver con un sobrero (el nombre de la obra). La cosa es que recuerdo que se me hizo pesado y muy buscado. Es decir, la trama era la trama, la obra era la obra, y los paralelismos entre trama y obra no me parecieron naturales. Era como una metáfora forzada, empujada por el cuello fino de una botella hasta que hace “plop” y cae dentro, donde le sobra espacio. No digo que no estuviera bien conseguido, pero me dio esa sensación. Seguramente algo que me faltaba era comprensión de la propia obra, claro, porque no es una obra que conociera mucho.

    Bueno, me apunto las películas. Ya tengo una buena lista con todas las que nos traes al gallinero :)

    Por cierto, ¿qué tal se le da al jinete sin cabeza (Sleepy Hollow) el cello? jajaja Chistopher Walken siempre será ése personaje para mí, interprete lo que interprete.

  2. Vaya, gracias por el comentario. Al hilo de esto quizá escriba un artículo sobre cómo influye la música en el ritmo de una película, me has dado una idea. Incluiré a Tarantino por fin gracias a esto. Lo de Murakami no sé qué tal es porque no lo he leído, ahora recuerdo aThomas Bernhardt y “El malogrado” donde se usan las Goldberg para retratar el alma torturada de un pianista segundón. Está bien pero es bastante deprimente.

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